Me di cuenta que el típico príncipe azul me aburre, quiero
uno que me haga luchar por lo que quiero, que me sirva de inspiración, que
aunque no lo crea me está dando un enorme impulso, ese hombre que te hace
rabiar de cólera pero sabes que al final de todo podrás besarlo, sonreírle y
hacer algo divertido con él. El típico príncipe que llega en un corcel a
rescatarte y hacerte sentir la persona más feliz, que aburrido! Yo quiero a mi
bestia, al que solo tú podrás conocer y entender. Quiero a un hombre que me
haga pisar tierra, obviamente que me haga sentir amada y querida a la vez, como
una princesa pero sin lo idílico. Y eso por eso que me duele, porque era él, el
hombre que buscaba era el que tenía al lado, y se fue. Triste pero cierto.
Tuve la oportunidad de estar con varias personas que me
ofrecían la luna y las estrellas y eran lindísima personas, pero que tenía el
de distinto? Era como yo. No sé si existan las almas gemelas pero el era
demasiado parecido a mi. Es muy extraño porque teníamos enormes diferencias, pero a la vez eramos iguales. El es un poco machista, yo feminista; el es un
hombre bastante libre, amigas por doquier amigas everywhere y amigos?
Contadísimos, yo una celosa tremenda (ya me estoy reformando amigos, dont
worry) Pero son cosas que no se llevan, mas a la vez esas diferencias eran las
que amaba. Discutíamos? Si, pero podía abrirme a otro punto de vista, a otra
forma de pensar, otra forma de amar. No era para nada perfecto, es inmaduro,
liberal, testarudo. Yo inmadura, conservadora, celosa. Pero esas diferencias,
esa imperfección me enamoraba! Porque el hecho que no me de la razón, hacia que
me haga pensar en nuevos argumentos y a la vez a conocer a una persona distinta
y aprender a pensar como ella, al fin era empática y maduraba junto a él.
Mi bestia era perfectamente imperfecta.